sábado, 4 de enero de 2014

Estoy en mi balcón, volando, robando mi lugar; el mundo abuchea, estoy clara; no hay cuchillos que crucifiquen mi mirada, he atinado un escondite; he consagrado un rincón oscuro para sonreír. Libre de mundo, libre de odio, libre de amor, libre de mí misma; mi esencia se alza sobre mí, nunca fui cuerpo, no sé vivir como cuerpo, vomité toda mi materia, la quemé, la desgasté, me diluyo en el silencio oscuro de mi faena, en el frío tiempo que me pertenece; me esfumo como una sombra. He de robar mi lugar, he de callar al mundo. Maldito murmurar del mundo, no me deja erguir mis pasos en la montaña, no puedo ver mi centro con los ojos vendados. Quemo mi silueta, mis rostros, mis máscaras quedan en cenizas, no puedo ser persona, no puedo ser espejo que corta, yo nací para ser selva, soy selva, mi singularidad quiere irse sin los zapatos atados, quiere desnudarse, quiere danzar, reír y llorar gritando en el río; gracias al viento, a la nada y a nadie... 

SILVIA PÉREZ

No hay comentarios:

Publicar un comentario